Serenata nocturna inunda mi morada,
cálidos versos enmudecen el silencio,
golpea un grillo el frío de mi ventana,
con apasionados y tristes arpegios.
Tiñes roja cada funesta madrugada,
y tras un gélido día, disfruto del premio
que me ofrece su obra tan codiciada,
de los trovadores, el mejor del gremio.